El aluminio es el metal que mejor recompensa un buen pulido y el que menos perdona uno malo. Bien trabajado llega a reflejar como un espejo; mal trabajado deja marcas que solo se ven cuando la pieza empieza a brillar, y entonces hay que volver atrás. En nuestro taller de Granollers llevamos desde 1997 puliendo aluminio para restauradores, talleres, astilleros e industria.

Por qué el aluminio se apaga
A diferencia del hierro, el aluminio no se oxida hacia dentro: forma en la superficie una capa de óxido que lo protege del interior pero que apaga el brillo por completo. Es esa capa blanquecina y mate que aparece en tapas de motor, llantas o herrajes con los años.
La buena noticia es que, bajo esa capa, el metal suele estar sano. Por eso muchas piezas que parecen perdidas se recuperan sin más que retirar la oxidación y trabajar la superficie. Lo que no se recupera son los golpes, las porosidades profundas y las zonas donde el material se ha adelgazado: el pulido no rellena, saca brillo a lo que hay.


Espejo o satinado
El pulido espejo lleva la superficie hasta el reflejo total. Es el acabado más vistoso y el que más trabajo exige, porque cada fase debe borrar por completo las marcas de la anterior: las rayas de una lija basta no se ven mientras la pieza está mate, pero saltan a la vista en cuanto empieza a reflejar. No hay atajos, y esa es la razón de que un pulido espejo bien hecho cueste lo que cuesta.
El satinado sigue otro camino. No hace falta llegar a un lijado tan fino como en el espejo: después del desbaste, la pieza se trabaja con un cepillo que deja un rayado fino y regular, y ese rayado es el acabado. El resultado es más discreto visualmente, pero conviene saberlo: los desperfectos de uso —golpes, rayas— se notan más que en una superficie espejo. Se parece más a como salían de fábrica muchas piezas de los años sesenta y setenta, y en una restauración fiel al original a menudo es la opción correcta aunque el espejo impresione más en las fotos.
Si no lo tienes claro, dinos qué pieza es y qué uso va a tener y te orientamos.
Pulido de llantas de aluminio
Las llantas son de lo que más nos llega, y merecen párrafo aparte porque tienen sus particularidades.
Una llanta de aluminio puede venir anodizada de fábrica —un tratamiento que protege el aluminio y a veces le da color—, pintada, o en aluminio visto. El primer paso es retirar lo que lleve encima; después se trabaja la superficie hasta el acabado elegido.


No todas las aleaciones se comportan igual
«Aluminio» son muchas cosas. Las aleaciones forjadas responden bien y admiten acabados muy finos. Las piezas de fundición son otra historia: el proceso de moldeo deja porosidad interna, y al pulir pueden aparecer poros que no se veían en la superficie mate.
Por eso, con piezas fundidas, valoramos primero hasta dónde se puede llegar y te lo decimos antes de empezar. Preferimos avisar de que una pieza no va a quedar impecable a entregarla y que te lleves la sorpresa.
Cromar aluminio: lo que hay que saber
La mayoría de la gente cree que el aluminio no se puede cromar. Sí se puede: el proceso es distinto al del hierro o el acero, porque el aluminio necesita una preparación específica antes del baño, pero el acabado final es el mismo. Y sobre aluminio, el cromado resalta muchísimo más. En la moto clásica que más trabajamos, el aluminio casi nunca iba cromado de origen; donde sí es habitual es en las custom y en las Harley.
Ofrecemos el cromado de piezas de aluminio. Si te han dicho que tu pieza no se puede cromar, tráela y la miramos.



Piezas con las que trabajamos habitualmente
- Tapas de motor, de embrague y de encendido
- Llantas, cubos y bujes
- Depósitos y guardabarros
- Carcasas, cárteres y piezas de fundición
- Herrajes y accesorios náuticos
- Componentes industriales y piezas en serie
- Elementos decorativos y de mobiliario
Antes del pulido
Si la pieza lleva anodizado, pintura o restos de tratamientos antiguos, empezamos por chorreado. Si no, muchas veces se va directamente al pulido y el chorreado se reserva para los rincones donde no llega la lija, o para zonas que solo hay que dejar limpias. Con aluminio hay que dosificar: es un material blando y un abrasivo demasiado agresivo deja una superficie que luego cuesta mucho recuperar. Para estos casos usamos microesfera de vidrio, que limpia sin morder.
Es también el momento en que se ve el estado real del metal, con sus reparaciones antiguas y sus sorpresas.
De Granollers a toda España
Trabajamos sobre todo para clientes de la provincia de Barcelona, que suelen traer las piezas en mano y comentarlas con nosotros. Pero recibimos envíos de toda España y de Europa, y los devolvemos igual. Si vives lejos, en envíanos tu pieza te contamos cómo funciona: qué necesitamos saber, cómo embalar y en qué plazos trabajamos.
Cuéntanos qué tienes
Cada pieza llega en un estado distinto, así que valoramos caso por caso y no trabajamos con tarifas cerradas. Mándanos unas fotos por WhatsApp —de cerca y con buena luz— contándonos qué pieza es y qué acabado buscas. Te respondemos con una valoración y un plazo orientativo, sin compromiso.




