El chorreado limpia una pieza metálica hasta dejarla como recién fundida: sin óxido, sin pintura, sin restos de tratamientos anteriores. Es lo que deja el metal listo para lo que venga después, y en nuestro taller de Granollers lo hacemos desde 1997 para clientes de la provincia de Barcelona y de toda España.


En qué consiste
Se proyecta un abrasivo a presión contra la superficie del metal. El impacto arranca todo lo que no forma parte de la pieza —óxido, pintura, calamina, restos de cromado— y deja el metal desnudo, con una textura uniforme.
El nombre «chorro de arena» es el tradicional, pero hoy la arena de sílice apenas se usa. Lo que marca la diferencia es qué abrasivo se elige y a qué presión se trabaja, y ahí es donde se separa un buen chorreado de una pieza estropeada.
No siempre hace falta chorrear una pieza entera. Si va a pulirse y no lleva anodizado ni pintura, muchas veces se va directamente al pulido, y el chorreado se reserva para los rincones donde no llega la lija o para zonas que solo hay que dejar limpias —el interior de una llanta, por ejemplo—. Cuando la pieza sí lleva anodizado, pintura o un cromado antiguo, entonces sí se trata entera.
Microesfera y corindón: no es lo mismo
Trabajamos con dos abrasivos, y elegir el adecuado es la mitad del trabajo.
La microesfera de vidrio son partículas esféricas que no cortan: golpean. Limpian la superficie sin morder el metal y lo dejan mate y uniforme, con el aspecto del metal limpio. Es lo que usamos en aluminio, en piezas delicadas, en componentes de pared fina y en todo lo que vaya a pulirse después. No deforma ni desgasta cota, así que sirve también para piezas con medidas ajustadas.
El corindón —óxido de aluminio— es de grano anguloso y sí corta. Ataca con mucha más energía, así que es el indicado para óxido incrustado, pinturas duras, calamina y piezas de hierro o acero que aguantan el castigo. Deja una superficie con rugosidad, que es justo lo que se necesita cuando después va una pintura o un recubrimiento: el anclaje mejora.
En resumen: microesfera cuando se busca limpiar y acabar; corindón cuando se busca decapar y preparar. Una pieza de aluminio tratada con corindón a presión alta queda arruinada, y una pieza de hierro con óxido profundo tratada solo con microesfera no queda limpia. Por eso preguntamos qué se va a hacer después con la pieza antes de decidir.
Para qué sirve
- Preparar antes de pintar, pulir o cromar. Cualquier tratamiento posterior agarra mejor sobre una superficie limpia. Es la razón más frecuente por la que nos piden este servicio.
- Retirar óxido y corrosión. Deja a la vista el estado real del metal, que a veces es mejor de lo que parecía bajo la herrumbre y a veces peor.
- Eliminar pintura y recubrimientos antiguos. Sin productos químicos y sin atacar el metal base.
- Dejar el metal limpio. En muchas piezas el propio chorreado con microesfera es el acabado final: un mate uniforme muy característico.


El diagnóstico que nadie te da
Hay una ventaja del chorreado que se menciona poco: es el momento en que se ve de verdad lo que tienes entre manos. Bajo el óxido y la pintura pueden aparecer soldaduras antiguas, masilla, grietas o reparaciones que nadie sabía que estaban ahí.
Por eso, cuando alguien nos trae una pieza para restaurar completa, solemos recomendar chorrear primero y decidir después. Es preferible descubrir un problema al principio que a mitad del proceso, cuando ya se ha invertido tiempo y dinero.


Materiales que tratamos
Hierro y acero, aluminio, latón, bronce, zamak y acero inoxidable. Cada material lleva su abrasivo y su presión.
Con aluminio y con piezas de pared fina hay que ir con cuidado: son materiales blandos que se deforman con facilidad. Si la pieza va a pulirse después, el chorreado debe ser lo bastante suave para no crear un cráter que luego haya que borrar a base de lija.
El zamak de las piezas antiguas merece mención aparte: es una aleación delicada y con décadas encima puede haber desarrollado porosidad interna. Ahí trabajamos siempre con microesfera y presión baja.
Piezas que chorreamos habitualmente
- Chasis, basculantes y horquillas de motos en restauración
- Bloques, tapas, cárteres y cajas de cambios
- Llantas y elementos de suspensión
- Estructuras y elementos de forja
- Herrajes náuticos con corrosión salina
- Piezas industriales antes de su acabado final
- Mobiliario metálico y elementos decorativos
Después del chorreado
Una pieza recién chorreada está desprotegida: el metal desnudo empieza a oxidarse en cuanto entra en contacto con la humedad del aire, y en el hierro puede notarse en cuestión de horas.
Lo lógico es encadenar los procesos sin dejar la pieza parada. Si vas a cromar o a pulir, lo habitual es que nos ocupemos nosotros de todo el ciclo: así la pieza no espera y no hay que repetir la limpieza. Si te la llevas para pintarla por tu cuenta, hazlo cuanto antes.
Recogemos y enviamos piezas
Trabajamos sobre todo con clientes de Granollers, el Vallès Oriental y el resto de la provincia de Barcelona, pero recibimos envíos de toda España y de Europa. Escríbenos antes de mandar nada y te decimos cómo embalarlo.
Está todo explicado en cómo enviarnos tu pieza: embalaje, plazos y devolución.
Cuéntanos qué necesitas
El precio depende del tamaño de la pieza, de su estado y de si lleva tratamientos posteriores, así que lo valoramos caso por caso. Mándanos unas fotos por WhatsApp y te damos una respuesta con presupuesto y plazo orientativo, sin compromiso. Si no tienes claro qué abrasivo necesita tu pieza, pregúntanos: para eso estamos.




